Neues Wiener Tagblatt - "Ni un paso atrás", advierten trabajadores de Colombia ante el eventual retorno de la derecha

"Ni un paso atrás", advierten trabajadores de Colombia ante el eventual retorno de la derecha
"Ni un paso atrás", advierten trabajadores de Colombia ante el eventual retorno de la derecha / Foto: Raúl Arboleda - AFP

"Ni un paso atrás", advierten trabajadores de Colombia ante el eventual retorno de la derecha

Trabajadores colombianos lanzaron el viernes un mensaje a los dos candidatos de derecha que intentan ganar la presidencia cuatro años después de que el país eligiera a Gustavo Petro, su primer mandatario de izquierda: "Ni un paso atrás".

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Colombia irá a las urnas el 31 de mayo para elegir al sucesor de Petro, famoso por sus enfrentamientos en X con su par estadounidense Donald Trump.

Las encuestas apuntan que el heredero político de Petro, el senador Iván Cepeda, tendrá la mayor votación en la primera vuelta electoral con un programa de mejora social para los más desfavorecidos, en uno de los países con mayor desigualdad del mundo.

Pero no está claro si podrá imponerse en una segunda vuelta frente al abogado de extrema derecha Abelardo de la Espriella o a la senadora conservadora Paloma Valencia, en unas elecciones marcadas por el recrudecimiento de la violencia guerrillera que la derecha atribuye a Petro.

En un mitin del 1 de Mayo celebrado el viernes en Bogotá, Cepeda advirtió que los derechos de los trabajadores, incluido un aumento sin precedentes del salario mínimo, se verían recortados si la derecha regresa al poder.

Sus rivales, dijo, representan el "modelo neoliberal, el modelo de la opulencia" que dominó la historia colombiana hasta que Petro, un exguerrillero del M-19, llegó al poder en 2022.

"No dejaremos que nos quiten (...) lo que hemos conquistado", dijo Cepeda, ante miles de simpatizantes reunidos frente al Congreso.

Sus seguidores coreaban "con Cepeda el cambio se queda".

- Reformas populares -

Hace unos meses, todo parecía estar en contra de la izquierda.

Desde Argentina hasta Bolivia y Chile, los votantes latinoamericanos dieron la espalda a los gobiernos de izquierda, acusándolos de corrupción, de mala gestión económica y de no frenar la delincuencia y la migración ilegal.

Petro estaba en la mira de Trump, quien en enero le dijo que "se cuidara las espaldas" luego de la incursión que derrocó a Nicolás Maduro en Venezuela.

Tras limar asperezas con Trump en una visita a la Casa Blanca y elevar el salario mínimo un 23%, la popularidad de Petro se disparó, y con ella la de Cepeda.

Para Alejandro Guayara, de 38 años y padre de dos hijos que lucha por llegar a fin de mes como portero en un edificio de apartamentos de Bogotá, el aumento salarial supuso "tranquilidad".

Aunque solo 2,4 millones de colombianos cobran el salario mínimo, muchos otros se han beneficiado de los aumentos en la remuneración por trabajo nocturno y durante el fin de semana que Petro impulsó el año pasado como parte de una reforma laboral.

"Ahora el poder está en manos de nosotros, del pueblo", comentó a la AFP José Cruz, un hombre de 60 años exmiembro del M-19, al que perteneció Petro.

- Mano dura -

El pasado de Petro en el M-19, que hizo un acuerdo de paz en 1990, ha sido utilizado por sus detractores para insinuar que mantiene un vínculo con los grupos armados que aún controlan gran parte del noreste y el sur de Colombia.

Yann Basset, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Rosario en Bogotá, señaló que la izquierda colombiana ha estado durante mucho tiempo lastrada por su relación con las guerrillas.

Ahora un sector de la población la "asocia con otras cosas, en particular con las reformas sociales del Gobierno de Petro, y, en definitiva, mucho menos con el tema de la violencia".

Sin embargo, los intentos fallidos de Petro por negociar la paz con los grupos armados dedicados al narcotráfico empañan su legado a ojos de algunos votantes de izquierda.

El año pasado fue el más violento de la década desde que la guerrilla de las FARC firmó en 2016 un histórico acuerdo de paz que puso fin a medio siglo de guerra con el Estado.

La situación aviva los llamados a favor de políticas de "mano dura" que promueven De la Espriella y Valencia.

"La seguridad ha sido terrible en los últimos años", afirmó Juan Manuel Céspedes, un estudiante de ingeniería de 18 años, que pide penas más severas.

A.Hofer--NWT